El sector de la comercialización eléctrica no pasa por su mejor momento. Hace años, y no hace mucho, salían comercializadoras eléctricas por todos lados, de debajo de las piedras. Existe un mantra que ha llevado a mucha gente a la aventura de la comercialización de electricidad. “Es que las grandes eléctricas ganan mucho dinero”, dicen unos. “Seguro que me forro si monto una comercializadora”, pensaban otros. En pocos años había registradas más de 300 comercializadoras. Más que en todo EEUU. Ya no decir de otros países del entorno europeo. Hasta el pueblo más perdido se ha montado una. La cultura del pelotazo se instaura en el sector eléctrico. Pero la realidad está colocando a cada uno en su sitio.

El alza de los precios en el mercado eléctrico ha dejado descolocado a todos los agentes del sector. Grandes eléctricas, comercializadoras independientes, unas medianas, otras más pequeñas, públicas, etc. Nadie se ha salvado de los altos precios de la electricidad.

Quién más o quién menos lo está pasando mal. Muy mal me atrevería a decir, según cuentan distintas fuentes del sector. Este artículo no pretende señalar a nadie, por eso no habrá nombres, pero sí voy a explicar lo que está sucediendo en buena parte del sector. Incluso, algunos de ustedes lectores se verán reflejados en él.

Nadie, absolutamente nadie en el sector se esperaba un 2018 tan caro. Las comercializadoras trabajan en buena parte en base a los precios futuros, a las previsiones de mercado y con ello realizan contratos con sus grandes y medianos clientes. Unos los hacen a precios fijo, otros prefieren ir indexados al pool. Es en el segmento empresarial donde verdaderamente se gana algo de dinero como comercializadora. Los márgenes son algo mayores, pero en doméstico, ay en doméstico, ahí se suele perder dinero y si lo ganas son migajas para todo el esfuerzo que hay que hacer.

La comercialización eléctrica no es un negocio fácil. Por distintas causas. La primera, la gran mayoría de los clientes están con las grandes eléctricas. La segunda, los márgenes son ínfimos, irrisorios por cliente. Solo con una cartera con decenas de miles de clientes comienza a tener sentido. Tercera, o te reinventas o estás muerto. Es decir, o innovas en tu modelo de negocio o es muy complejo arrebatar clientes. Cuarta, la cultura energética de los ciudadanos es la que es, más bien poca, y prefieren quedarse como están a que venga otro y les venda una moto. Y quinta, ya hay muchos actores. Excesiva competencia y ganar dinero es muy complejo.

Los altos precios de la electricidad, decía, están haciendo estragos en las cuentas de las compañías. Pérdidas de muchos millones de euros, sobre todo en las que tienen un cierto tamaño. Eso sí, no en todas. Solo en algunas. Pero nadie puede estar sacando mucho el pecho, aunque hay algunas que pavonean.

Los contratos anuales o bianuales con precio fijo se han ido al garete. (Perdonen algunas expresiones, pero es para que la mayoría lo entienda). Cierras acuerdos con tus grandes clientes por 55 euros MWh y te encuentras que el pool se ha ido a los 75 euros MWh. ¿Qué haces? Además de perder mucho dinero, se ven abocados o a romper contratos o a tratar de pasarlos con otras condiciones tanto de precio como de forma, es decir, de fijo a indexado al pool. “Para eso están las cláusulas”, dicen. También deberían estar cubiertos por si sucede este tipo de cosas.

No es una, ni dos, ni tres. Son muchas las comercializadoras que están teniendo estos problemas. Y claro, los clientes se mosquean. Se quieren ir con otra compañía. Se pierde la confianza, y cuando estás vendiendo un bien, que es más que necesario para muchas empresas sino a todas, es la muerte. Sí, es lo que se llama la confianza del consumidor. Si no la tienes, estás perdido. Y da igual que penalices con 5 ó 10 euros MWh a tu cliente. La confianza está rota. Es como una pareja. O al menos entre empresas y comercializadoras.

Miles de clientes, grandes compañías, pymes, han recibido cartas de sus compañías eléctricas diciéndoles que se ven en la obligación por las circunstancias de mercado a cambiar las reglas de juego. Y los cambios molestan y mucho. Por eso en los últimos meses, y sobre todo en las últimas semanas se ha desatado una cacería entre comercializadoras para ver quién se queda con los clientes de fulanito o de menganito.

Se tiran los precios hasta el punto que da igual perder dinero. ¿Es normal que se realicen ofertas a 10 euros MWh menos que el precio del pool? ¿Qué se pretende conseguir con eso? Se ofrecen enormes cantidades en comisiones desorbitadas (fuera totalmente de mercado) si le llevas una cartera a una compañía con un determinado número de clientes, mejor si son empresas grandes. En el sector, se huele la sangre a kilómetros. Y tiene consecuencias graves. Muy graves.

Incluso los listados de alguna comercializadora que lo está pasando realmente mal se están rifando en el mercado y corren como la pólvora entre los lobos de la manada.

Es cierto que probablemente el sector está sobredimensionado. Que son muchas compañías las que se dedican a vender y comprar electricidad. Se esperaban movimientos en el mercado. Y probablemente los veamos en los próximos meses, o incluso semanas. No todo el mundo puede aguantar el ritmo. Todos, unos más y otros menos, se ponen grandes objetivos, y la mayoría fracasa, lo que pasa es que no lo dicen. Pero nadie tira la toalla. Ya vendrán años mejores. O meses menos malos.

Un consultor del sector dice: “Si los precios se mantienen por encima de 70 euros MWh (mañana estamos en 75,92) durante seis meses, la escabechina será tremenda”. Y no le falta razón. Seis meses dan para mucho en esto de la electricidad. Y los futuros pintan un panorama complicado, excesivamente complejo para las comercializadoras. Por eso hay tanto movimiento ahora. Se temen lo peor, y todos a guardar la ropa. Porque nadie se libra, ni las grandes eléctricas en sus negocios de comercialización. Para comprobarlo solo hay que esperar al informe de cambios de comercializadora de la CNMC. Se asustarán.

Decía que se ha abierto la veda. Existe una cacería por el cliente. ¿Por qué? Por todo esto que les he explicado. Están caninas de negocio y necesitan remontar como sea el mal año que llevan arrastrando sobre todo desde el mes de mayo. No se esperaban que el precio del CO2 fuera a liarla como lo está haciendo. Se ha multiplicado por cuatro en un año. Nadie se creía que el petróleo iba a estar a estas alturas en más de 80 dólares por barril. El gas disparado, el carbón por encima de los 10o dólares. Y así todo. Pésimas las previsiones y de aquellos polvos, estos lodos.

Acuérdense las crisis económicas que hemos sufrido por las malas previsiones. Tampoco hay que irse muy lejos. El boom de los ciclos combinados en España se produjo por un exceso de confianza en la demanda de gas. O las infraestructuras que no se utilizan. Miren las autopistas de peaje. En fin, hay tantos casos.

Pues ahora toca en la comercialización eléctrica. Y sí, lo están pasando muy mal, y también sus directivos, y sus operadores, sus analistas, sus traders, sus comerciales, todos los trabajadores, y los que han tenido que quedarse sin su trabajo y ahora la peste ha llegado a los clientes. Como decía, miles de consumidores están cambiando estos días de comercializadora. Ofertas por todos lados. Con grandes o pequeños descuentos ¿Qué hago? Me voy, me quedo como estoy. Al final, se ha convertido el sector en una auténtica cacería. La guerra se abrió y durará tiempo hasta que el mercado, el propio sector se ajuste. Y eso lleva tiempo, miren la banca.

Además, habría que sumar otros problemas como la tasa municipal y el Impuesto de Actividades Económicas que piden los consistorios con retroactividad de cinco o seis años y que están tirando la rentabilidad de las empresas por la borda. ¿Cómo es posible que no haya un epígrafe para la comercialización de electricidad? ¿Por qué tienen que pagar un mismo impuesto en cada uno de los ayuntamientos donde tengan aunque sea un solo cliente? Eso debería arreglarse por parte del Gobierno.

También habría que mirar el mercado doméstico porque ahí se están haciendo las cosas muy mal por parte de algunas comercializadoras que lanzan ofertas que luego no son tal si te lees la letra pequeña del contrato. Y eso no se debería permitir, sobre todo en épocas no tan boyantes como la actual y con los precios de la electricidad tan altos. Los bancos han sido penalizados por engañar con algunos productos financieros. ¿Por qué no a las comercializadoras? Seguramente otro gallo cantaría y ya no se vería el sector como la gallina de los huevos de oro.

En definitiva, vienen curvas muy peligrosas, que se llevarán por delante a más de uno y de dos en el sector. Habrá fusiones, adquisiciones, grandes cambios de carteras de clientes. Es la guerra, y como en todas ellas habrá muertos, muchos heridos y daños colaterales.

Fuente: elperiodicodelaenergia.com